Un pequeño respiro

Por qué nos hemos quedado ciegos, No lo sé, quizá un día lleguemos a saber la razón, Quieres que te diga lo que estoy pensando, Dime, Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven. 

La mujer del médico se levantó, se acercó a la ventana. Miró hacia abajo, a la calle cubierta de basura, a las personas que gritaban y cantaban. Luego alzó la cabeza al cielo y lo vio todo blanco, Ahora me toca a mí, pensó. El miedo súbito le hizo bajar los ojos. La ciudad aún estaba allí.
Aprovecho estos días para dejarme llevar, para no hacer nada, para perderme, para errar el rumbo... A veces pienso que camino a ciegas, hacia ninguna parte, que debería dar algunos pasos hacia atrás para reencontrar algo que debí perder hace tiempo, no sé el qué, algún tipo de conexión con el resto del mundo. Volver al punto de partida. Pero eso es imposible. Así que me paro en un pequeño rincón del tiempo, esperando que alguna idea o alguna casualidad me salve y me dé algún tipo de oportunidad. También, por qué no decirlo, para que algo del cansancio desaparezca y pueda volver a ver con claridad al menos parte del terreno que piso. Un pequeño respiro para volver ahí fuera.

2 comentarios:

  1. Hay veces que perdemos el rumbo, olvidamos el destino y una tristeza extraña nos mantiene inmóviles. Pero un día sopla la brisa y todo parece tan solo un mal sueño.

    besos

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    1. Ojalá sea así. Gracias Pilar.

      Besos.

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