El fantasma y la señora Muir

Si en alguna ocasión ya hablé de aquellas historias que nos acompañaron en el pasado y a las que tememos volver a revisitar años después por miedo a perder un buen recuerdo, esta que traigo hoy digamos que ilustra el caso contrario: la primera vez que vi El fantasma y la señora Muir no debía yo tener más de doce o trece años y, sin embargo, aunque suene extraño, me ganó con su factura elegante, su ritmo pausado, los diálogos tranquilos pero con punta, su música y esa preciosa fotografía en blanco y negro que tienen las películas de los años 40. 

Dandelion wine

Acaso sea porque estamos en enero, el verdadero comienzo del invierno, y ha llegado el momento de beber el vino del estío, de dorado diente de león, sentémonos al calor de la lumbre, aunque sea eléctrica, y bebamos de los recuerdos que nos hicieron tal como somos. 

¿Cuál fue nuestro primer recuerdo? ¿Cuál el momento en que, como Doug Spaulding, fuimos realmente conscientes de lo que significa estar vivos? Hasta llegar aquí, todos hemos recorrido un camino que nos ha dado forma. Decubrimientos realizados en eternos y soleados días de verano, cada uno idéntico al otro en apariencia pero no en contenido. Días en que se aprende que, para ser razonablemente feliz, hay que sacarle el jugo a lo que tenemos a mano en vez escuchar y dar crédito a los cantos de sirena emitidos por falsas máquinas de la felicidad. Encontrarle el punto a las tareas diarias, cotidianas y rutinarias porque, sin ellas, por ejemplo, no podríamos recolectar los preciosos dientes de león: maleza para la mayoría, flor noble para quien las sepa ver:

Os espero a todos el año que viene...

... Comienza la cuenta atrás y dentro de unas horas estrenaremos nuevo año: ¡Felicidades! Deseo que el regalo sea del agrado de todos. ;)

Porque, a fin de cuentas, Papá Noël y los Reyes Magos solo traen regalos para los niños -... y de aquella manera... ejem, ejem...- pero Mamá Tierra es mucho más previsora y nos brinda siempre cada 365 días -ó 366 como éste que entra- un nuevo ciclo de estaciones siempre listas para estrenar por cada uno de nosotros, sin pilas ni libro de instrucciones y sin olvidarse de nadie.

Tiempo, solo tiempo

-Minino de Cheshire -empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba -. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar -dijo el Gato.
-No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.
-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes -dijo el Gato.
-... siempre que llegue a alguna parte -añadió Alicia como explicación.
-¡Oh, siempre llegarás a alguna parte -aseguró el Gato -, si caminas lo suficiente!
Tras pasar una temporada larga retenida por los hombres grises, he decidido hacerle caso al Gato. Voy a aprovechar que es invierno (o casi) para volver a la tranquilidad y poder utilizar algo mejor el tiempo. Escapar de la red y volver al mundo real (eso incluye el mundo blog). Quizás, solo quizás, más adelante alguna idea germine y me dé cuenta de que estoy llegando a alguna parte.