A nadie se le escapa que la música en el cine siempre tuvo una importancia capital, incluso antes de ser sonoro: fonógrafos, pianistas y hasta orquestas y coros fueron los encargados de, entre otras tareas, crear un ambiente adecuado que centrara la atención del público en lo que estaba sucediendo en la pantalla. En la actualidad, todos guardamos en la memoria grandes bandas sonoras y espectaculares números musicales, pero hoy no voy a escribir sobre ellos. Hoy voy a escribir sobre dos sencillas canciones que aparecen en dos clásicos. Pasarían desapercibidas en cualquier listado sobre música de cine, sí, es cierto, pero consiguen atrapar nuestra atención y hacernos sonreír como sólo pueden hacerlo los grandes.
Sunshine Award
Desde el blog de Goibniu, Postales desde el sur, llega un nuevo premio a Bajo un Sol errante. ¡Mil gracias, Goibniu!
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Doña Fortuna y don Dinero
Pues, señores, vengamos al caso: era éste que vivían enamorados doña Fortuna y don Dinero, de manera que no se veía al uno sin el otro. Tras de la soga anda el caldero; tras doña Fortuna andaba don Dinero: así sucedió que dio la gente en murmurar, por lo que determinaron casarse.Era don Dinero un gordote rechoncho, con una cabeza redonda de oro del Perú, una barriga de plata de Méjico, unas piernas de cobre de Segovia y unas zapatas de papel de la gran fábrica de Madrid.Doña Fortuna era una locona, sin fe ni ley, muy raspagona, muy rala, y más ciega que un topo.No bien se hubieron los novios comido el pan de la boda, que se pusieron de esquina: la mujer quería mandar, pero don Dinero, que es engreído y soberbio, no estaba por ese gusto.
En la cuerda floja
En el momento que agosto comenzó su cuenta atrás todo empezó a cambiar. Momento extraño en el que, según el caso, unos se dejan llevar de nuevo por la rutina mientras a otros no nos queda más remedio que asomarnos al precipicio, confiar en nuestro propio equilibrio y, como si de experimentados artistas circenses se tratara, empezar a cruzarlo hasta el otro lado. Ya sea como funambulistas de la cuerda floja o como acróbatas del trapecio, tanto da, ahí seguimos, ya comenzó la travesía. A ver cuánto dura.;)
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