
Aunque parezca extraño, comencé a leer este libro durante la infancia, aunque no lo terminaría hasta tener más edad. Explicaré un poco la historia: como sabe la mayoría aunque sea por la serie de TV, en este libro el autor narra la historia de su familia. A través de anécdotas de sus ancianas tías consigue tirar del hilo de los años y reconstruir su árbol familiar desde Estados Unidos hasta sus antepasados africanos, en Gambia. Toda la primera parte del libro, la más extensa, narra las vivencias de Kunta Kinte, el último miembro de su familia que nacería en África. Pues bien, me fascinó la manera en que explicaba las costumbres de la vida en la aldea, cómo vivían los niños y los adultos y cómo el autor reconstruyó una vida tan lejana. En ella, sin embargo, todavía recuerdo la presencia del baobab. Todo lo que tenía eran las descripciones del libro pero, aun así, todavía me gusta recordar esos pasajes, en los que se narraba la vida feliz de un niño y cómo iba creciendo.

La verdad es que es un libro que me marcó en muchos sentidos, creo que marcó la separación entre lectora infantil y lectora adulta, por ejemplo y que, todavía hoy, consigue despertar una extraña mezcla de sentimientos, pensamientos y pareceres...Y que todo comenzó bajo la sombra de un baobab.

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