Diario de un mes de mayo

Spectrolite
Sigo con la cabeza en las nubes pero de vez en cuando me dejo caer. Últimamente parece que todo pase a mi alrededor y que yo esté plantada en el suelo. Una pura contradicción, casi como una de esas pesadillas en que una quiere salir corriendo hacia algún lugar y no es capaz. Me repito, lo sé y lo siento. :( A pesar de todo, hay momentos en que la casualidad me da un respiro y me doy de bruces con algo a lo que merece la pena dejar calar hondo, tan eterno y tan actual. Hay cosas que no cambian, por mucho que les quieran dar un barniz moderno. Ahora que lo cabal parece ser preocuparse solo en el debe y el haber, bueno es recordarles que no cuela:

Un pequeño respiro

Por qué nos hemos quedado ciegos, No lo sé, quizá un día lleguemos a saber la razón, Quieres que te diga lo que estoy pensando, Dime, Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven. 

La mujer del médico se levantó, se acercó a la ventana. Miró hacia abajo, a la calle cubierta de basura, a las personas que gritaban y cantaban. Luego alzó la cabeza al cielo y lo vio todo blanco, Ahora me toca a mí, pensó. El miedo súbito le hizo bajar los ojos. La ciudad aún estaba allí.